Se mantiene al día solo
En cada actualización vuelve a leer únicamente lo que cambió en tus sistemas. El modelo no se rehace: se actualiza, y todo lo que ya se había resuelto se conserva.
Acuario construye una representación de lo que existe en tu ciudad o tu empresa: las personas, las empresas, los contratos, las obras, los expedientes, y cómo se relacionan entre sí. Esa representación se mantiene al día con tus sistemas, y es sobre ella que responde la IA.
El modelo
Tus sistemas guardan tablas, columnas y archivos. Nadie decide sobre tablas: se decide sobre proveedores, obras, expedientes y personas. Acuario traduce lo primero en lo segundo y construye lo que en la industria se llama una ontología: el catálogo de lo que existe en tu organización, con sus atributos y sus vínculos.
Es la misma idea sobre la que trabajan las plataformas de datos más exigentes del mundo. La diferencia está en cómo se llega a ella.
La diferencia
Ese modelo normalmente se dibuja a mano, durante meses.
Acuario lo deriva de tus propios datos y te lo muestra para que lo corrijas. Tu equipo no arranca de una hoja en blanco con consultores: arranca de un modelo ya armado sobre su realidad, y lo ajusta.
Lo que Acuario reconoce
Y cómo se relacionan
Ninguna de estas relaciones estaba escrita en un solo sistema. El modelo las sostiene, y por eso una pregunta puede recorrerlas.
Vivo
Un informe es una foto del día que se pidió. El modelo de Acuario acompaña a la operación.
En cada actualización vuelve a leer únicamente lo que cambió en tus sistemas. El modelo no se rehace: se actualiza, y todo lo que ya se había resuelto se conserva.
Cada relación sabe desde cuándo y hasta cuándo fue cierta. Por eso se puede preguntar cómo estaban las cosas en marzo, no solo cómo están hoy.
Cuando alguien confirma o corrige algo, esa decisión se respeta en cada actualización posterior. El criterio de tu organización queda dentro del modelo.
La parte difícil
Un modelo unificado exige resolver algo que suena simple y no lo es: decidir cuándo dos registros hablan de la misma cosa. El mismo proveedor aparece con su razón social completa en contratos, abreviado en facturación y como un código en la planilla de pagos.
Acuario los reconoce combinando varias señales independientes, y ante la duda prefiere no unir antes que unir mal: una unión equivocada inventa relaciones que no existen en ningún sistema, y eso es casi imposible de detectar después.
Cómo aparece en tus sistemas
Y queda anotado el motivo de la unión: si fue por el identificador fiscal verificado, por la sigla o por coincidencia de nombre y domicilio.
Más de sesenta tipos de identificador (CUIT, NIT, NIF, RUT, RUC, CPF, CNPJ, CBU, IBAN) se comprueban contra su dígito de control. No se parecen: se verifican.
Para unir registros de distinto tipo hacen falta dos señales independientes. Un identificador en conflicto bloquea la unión aunque los nombres sean idénticos.
Cuando una persona confirma o rechaza una unión, esa decisión se respeta en cada actualización posterior. El criterio de tu organización no se pierde.
Principios
Están en el diseño del sistema, no en su configuración: no hay una casilla que las desactive.
Acuario nunca escribe en tus sistemas. No hay forma de que una consulta modifique un expediente o un contrato.
Cada dato guarda el archivo y la fila de donde salió, y qué decía literalmente el sistema antes de interpretarlo.
La misma información produce siempre el mismo resultado. Cualquier decisión del sistema puede revisarse y volver a ejecutarse.
Cada persona ve únicamente lo que su rol ya tenía permitido ver, y queda registro de quién consultó qué.
Documentamos internamente el rendimiento real del sistema y también dónde deja de rendir: con qué volúmenes trabaja cómodo, cuánto tarda cada etapa y qué casos todavía no resuelve bien.
Preferimos que un equipo técnico conozca los límites antes de firmar, y no que los descubra en producción. Si tu área de sistemas quiere revisarlo en detalle, se lo compartimos en la primera conversación.